28 marzo 2013
Nuevas visiones sobre el crecimiento y las empresas
Necesitamos nuevas ideas y huir de las ideas preconcebidas y los mitos.
http://www.mckinseyquarterly.com/Strategy/Growth/Restarting_the_US_small_business_growth_engine_3032
27 febrero 2013
10 Costes del fraude fiscal y los paraísos fiscales y 10 propuestas
Nos han publicado un artículo en la Revista Temas para el Debate incluido en el número 220 relativo a Fiscalidad y Solidaridad.
En dicho artículo abordabos 10 costes del fraude fiscal y los paraísos fiscales y 10 propuestas para combatirlos.
La elusión y la evasión fiscal no solamente tiene su repercusión en las cuentas públicas; también afecta a la toma de decisiones personales de ahorro y trabajo; afecta a las decisiones empresariales; a la demografía empresarial; y al modelo de crecimiento resultante.
Os dejo el enlace
http://es.scribd.com/doc/127572166/ARTICULO-REVISTA-TEMAS
19 febrero 2013
Europa tiene que actuar urgentemente contra el fraude fiscal
Os dejo el Proyecto de Informe de la eurodiputada Mojca Kleva sobre la lucha contra el fraude fiscal, la evasión fiscal y los paraísos fiscales, que será debatido en la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo el próximo 19 de Febrero.
http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=COMPARL&reference=PE-504.066&secondRef=01&language=ES
Y os dejo una nota resumen de dicha iniciativa realizada por el Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas & Demócratas en el Parlamento Europeo:
"Los Estados miembros de la
Unión Europea han de comprometerse para lograr que en el 2020 la brecha fiscal
existente en la actualidad se reduzca a la mitad y en el desarrollo de una
estrategia global, basada en acciones legislativas concretas tales como la
elaboración de una lista negra de paraísos fiscales.
Esta es una de las
principales recomendaciones del informe presentado por la eurodiputada
socialdemócrata, Mojca Kleva, y que será discutido el próximo jueves 19 de
Febrero en el Comité para asuntos económicos y financieros del Parlamento
Europeo.
Según esta eurodiputada
eslovena del grupo socialdemócrata: “Se estima que un trillón de euros
provenientes del dinero público se pierde cada año debido al fraude fiscal y a
la evasión de capital en la Unión Europea. El valor de dicha pérdida (brecha)
fiscal es alarmante y le cuesta a cada ciudadano europeo unos 2000 euros al
año. Esta es una razón más que suficiente para actuar sin demora”.
En una economía globalizada
como la actual donde no existen fronteras naturales frente al fraude fiscal y
la evasión de impuestos, las medidas unilaterales de ámbito nacional no pueden
surtir los efectos deseados. La Unión Europea debe reforzar, coordinar y simultanear
la acción a nivel nacional y europeo para frenar este problema.
Los lideres de la Unión
Europea han de llegar a un acuerdo basado en una meta ambiciosa y realista al
mismo tiempo: Reducir a la mitad el fraude (brecha) fiscal para el año 2020.
Avanzando en esta meta, los estados miembros podrían conseguir gradualmente
unos nuevos ingresos, sin aumentar los impuestos ya existentes, ingreso del
orden de varios cientos de billones de euros por año.
Esto representa una gran
cantidad de ingresos para los estados miembros que podrían ser utilizados en
facilitar la inversión en crecimiento y creación de puestos de trabajo. Los
esfuerzos para reducir la deuda pública y el déficit de los países europeos han
de ser asumidos solidariamente por todos y no sólo por aquellos que pagan sus
impuestos. Ahora es el momento de perseguir a todos los defraudadores
fiscales”.
Dicho informe fijar también
las acciones legislativas que habrían de tomarse a nivel europeo con el fin de
alcanzar dicha meta:
-
Revocación de la licencia bancaria a las
instituciones financieras que ayuden a sus clientes a la hora de realizar un
fraude fiscal.
-
Garantizar la obligatoriedad de una Bases
Imponible Común del Impuesto sobre Sociedades.
-
Modernizar y ampliar el ámbito de aplicación
de la Directiva europea de Ahorros.
-
Fortalecimiento de la regulación de los
registros mercantiles y los fondos de confianza.
TOMAR LA INICIATIVA EN LA
LUCHA CONTRA LOS PARAÍSOS FISCALES
En su informe, la Sra.
Kelva Kesus también argumenta que la Unión Europea debe liderar la lucha contra
los paraísos fiscales. La estrategia esta basada en una clara definición y unos
criterios comunes claros sobre la identificación de dichos paraísos fiscales,
así como las medidas adecuados (tales como la elaboración de una lista negra europea,
la suspensión o finalización de los acuerdos de Doble Imposición existentes)
que deberían de aplicarse en todas las jurisdicciones implicadas.
“Necesitamos establecer una
medidas adecuadas en el ámbito de la UE para hacer frente a aquellos países no
comunitarios que vienen prestando asistencia a estos individuos, así como a las
instituciones financieras que facilitan el fraude fiscal y la actividades de evasión de capitales
dentro de la Unión Europea”, subrayo Mojca Kleva Kekus".
07 febrero 2013
Es urgente una estrategia fiscal
Os dejo el libro Socialdemocracia y Economía coordinado por Rafael Simancas y Inmaculada Rodríguez-Piñero. En él he participado con un capitulo titulado Una nueva arquitectura fiscal: eficiencia y equidad, que podéis leer a partir de la página 127.
http://www.bubok.es/libros/221463/SOCIALDEMOCRACIA-Y-ECONOMIA
07 enero 2013
¿ Es la competitividad de izquierdas?
Desde mi punto de vista uno de los debates más importantes, y clave, para el futuro de España, para el futuro de la izquierda, y para el futuro del PSOE, es el de la competitividad.
Aquí os dejo un artículo que me publican en El país sobre esta cuestión.
La competitividad es un
concepto que para muchos refleja una visión agresiva, mercantilista de la
realidad. Para otros es una necesidad, no ya para la salida de la crisis, que
por supuesto, sino para ubicar a cualquier país en el siglo XXI. La conclusión
aparente entre estos dos enfoques es que la izquierda tiene un reto, porque
ningún país puede aspirar a un futuro con un mínimo de bienestar si antes no
acota en qué aspectos puede aportar y generar riqueza en una economía mundial
integrada. Debemos, por tanto, hacer un esfuerzo para imaginar visiones
progresistas de la competitividad. Veamos dos posibilidades.
Dentro de la izquierda norteamericana hay una tradición
liberal y competitiva que centra su izquierdismo en el rechazo a las herencias.
En este enfoque, el triunfo gracias al esfuerzo personal, a la asunción de
riesgos y a las propias aptitudes es parte fundamental de “la sal de la vida”.
La competencia es un valor en sí mismo y el atractivo de competir y ganar es
tal que no requiere de grandes premios económicos, pero sí del reconocimiento
social porque ese esfuerzo nos hace mejores a todos. Para alguien con esa
mentalidad “deportiva” no es necesario machacar al perdedor, que tiene que
tener el reconocimiento de haberlo intentado y el estímulo para mejorar y
volver. Por supuesto, lo mejor que se puede hacer por un hijo es prepararlo
para la vida, y no aburguesarlo con lujos y herencias que sólo lo incapacitan
para la cultura del esfuerzo. Esta tradición se ve a sí misma como lo contrario
al conservadurismo europeo que no arriesga (ni pobres ni ricos) y hereda la
posición social. Por eso hay tantos millonarios en USA que firman a favor de
impuestos a las herencias y que están a favor de un cierto estado del
bienestar, siempre que la red no haga que la gente se quede tumbado en ella en
lugar de esforzarse por saltar.
Dentro de Europa, la tradición de una visión progresista
de la competitividad es muy diferente. El socialismo ha desarrollado al menos
desde los tiempos de Robert Owen la idea de que el conjunto de la sociedad
puede organizar la producción de manera eficiente si los trabajadores tienen la
capacidad de decisión necesaria. En este caso el centro no es la competencia
entre individuos, sino la competitividad de sociedades cohesionadas. Los
trabajadores rechazan el absentismo y a los que se escaquean cuando entienden
que el proyecto empresarial les es propio, de la misma forma en que rechazan a
los defraudadores cuando perciben que ellos son las víctimas de ese fraude. En
una sociedad ideal el trabajador no se limita a exigir al Estado o a la empresa
sus derechos, sino que él es parte esencial de la toma de decisiones de Estado
y empresa. La tan cacareada flexibilidad
que exige la derecha significa en el diccionario “capacidad para doblarse sin
partirse”; lo que necesitamos es elasticidad,
“capacidad para recuperar la forma tras cesar la fuerza que la deformaba”. Para
ello los trabajadores necesitan el control de ciertas decisiones en la empresa.
Las cooperativas reaccionan mejor a una crisis porque los ingresos de sus
trabajadores caen de manera menos conflictiva, porque conocen la situación y
tienen la capacidad de recuperar sus ingresos cuando las cosas mejoren. La
cogestión en países como Alemania apunta en la misma dirección. La clave del
éxito de comunidades autónomas como la del País Vasco es la implicación de los
trabajadores, porque eso da lugar a empresas que apuestan más por la calidad y
la formación que por el crecimiento rápido (del crecimiento rápido se
benefician los capitalistas y otros trabajadores, pero sus riesgos los padecen
los actuales, que por eso son remisos).
Las diferencias entre ambos continentes han generado
ecosistemas distintos. Las empresas alemanas son más estables y tras 120 años
siguen liderando sectores como el automóvil o la electrónica, porque basan su
progreso en la innovación de procesos para mejorar el producto existente, y ahí
la calidad y la implicación de los trabajadores es fundamental. En Estados
Unidos las mayores empresas cambian continuamente porque el modelo prima la
innovación de producto y facilita el crecimiento rápido de las empresas guiado
por un empresario rupturista en su visión. Los dos ecosistemas funcionan y
pueden acoger visiones progresistas. Lo que no es posible es querer progresar
con partes incompatibles de ambos modelos, protección alemana y flexibilidad
americana nos lleva a no ser ni competitivos ni equitativos, y ahí es donde la
izquierda española tiene un amplio camino de renovación pendiente. En caso
contrario, hace creer a los ciudadanos que la competitividad necesaria sólo es
posible de la mano de la derecha, recortando derechos y compitiendo con los
nuevos países industrializados en una carrera que nunca podemos ganar. En cualquier caso, cómo compatibilizar el
futuro de la economía española con la lucha por una sociedad más justa y
democrática es el principal reto pendiente para una renovación ideológica
inaplazable.
En el caso español, hay
una coincidencia entre el reto de la adaptación ideológica de la izquierda con
los retos de la economía española,
porque cuando se concluye que hay que apostar
por el crecimiento económico, a continuación la pregunta relevante es de
dónde va a venir ese crecimiento, desde mi punto de vista la respuesta es
clara: de una mayor competitividad de la economía española. Y el factor relacionado con la competitividad y la internacionalización sobre el que más ha
insistido la literatura económica de la
última década es el tamaño de empresa,
precisamente la dimensión de la empresa juega un papel muy importante para
exportar más variedades, más productos, más sofisticados, más cantidades y a
más países; pero, también permite unas relaciones laborales más equilibradas ,con
una mayor participación de los trabajadores en la toma de decisiones, una menor
temporalidad y unos trabajadores más
cualificados con salarios más altos. Por
tanto, es posible imaginar y concretar visiones progresistas de la
competitividad que permitan sacrificios
de los trabajadores, en el corto plazo, a cambio de una mayor reciprocidad en
la toma de decisiones de la empresa y de
los beneficios futuros. Ello no sólo solventaría los problemas financieros de
la empresa, sino que además contribuiría a cimentar empresas más innovadoras y más
eficientes para el futuro.
05 diciembre 2012
La Amnistía Fiscal: nacida para fracasar
Hay un debate político y
filosófico eterno entre los que creen que las acciones humanas deben ser
juzgadas por sus efectos y los que creen que lo importante es la intención. El
PP ha dejado obsoleto ese dilema con una batería de medidas que son tan inútiles
como inmorales. La amnistía fiscal es la referencia en esa nueva categoría,
porque al problema ético que puede suponer el perdonar los impuestos sin
preguntar el origen de esas rentas, se
une que la medida no ha cumplido los objetivos que se había marcado el Gobierno.
Y es lógico, porque al final principios y resultados no están tan lejos, y una
amnistía sólo tiene sentido si va acompañada de medidas coercitivas
contundentes que modifican el ámbito legal de forma tal que, por un lado,
pueden justificar disposiciones transitorias y, de otro, suponen un verdadero
incentivo para acogerse a una medida que de otra forma carece de sentido. En
definitiva, la amnistía fiscal ha fracasado por los dos lados: por los recursos
que ha obtenido y por lo que ha dejado de obtener. Y de esos fracasos querría
hablar a continuación.
En primer lugar, ha contribuido a destruir la “conciencia fiscal”
de nuestro país a cambio de obtener 1.191 millones de euros, una cantidad que
apenas va a representar dos décimas del déficit público que hay que cubrir este
año. Todo ello si es correcta la cifra que ha hecho pública el
Ministro de Hacienda, porque mucho me temo que la haya inflado, incluyendo por
ejemplo las declaraciones complementarias que se hacen de manera habitual todos
los años por los contribuyentes, o los ingresos procedentes del gravamen
especial de los dividendos de fuente extranjera, ese otro regalo fiscal para
amnistiar dividendos españoles en paraísos fiscales.
Pero ese deterioro de la “conciencia
fiscal ” va a ser más importante de lo que podríamos haber pensado cuando el
Gobierno aprobó la amnistía, antes de la
indecente interpretación de la Dirección General de Tributos sobre Decreto Ley
que la aprueba, por ello el Gobierno ahora quiere ocultar a la opinión
pública que una gran parte de los capitales sobre los que se ha aplicado la amnistía
es sobre los prescritos, en ese caso el gravamen se aplica sobre las
rentabilidades de los mismos, luego el tipo que finalmente han pagado los que
se han acogido a la medida, se sitúa muy por debajo del 10%, muy probablemente alrededor
de un 2%, ello indica lo “barato” que les ha salido a los defraudadores esta
medida.
Otra de las consecuencias, del deterioro de la “conciencia
fiscal” o como la llaman otros autores la “moral fiscal”, es que supondrá un incremento
de la economía sumergida y una caída en
la recaudación fiscal en los próximos años. Una referencia clásica en la
literatura sobre las amnistías fiscales (Stella, 1991) dice que generalmente no
consiguen aumentar la recaudación, más bien lo contrario. Lo que sí consiguen
es debilitar la confianza en el sistema fiscal. Desde
luego, el Banco Mundial se muestra muy escéptico. El economista jefe de la OCDE
Carlo Padoan ha dicho que “la lucha
contra la evasión fiscal no debería ser frustrada con amnistías”. La OCDE alerta del riesgo de las mismas.
Pero, también ha fracasado la Ley
de lucha contra el fraude que acaba de ser aprobada recientemente en el
Congreso de los Diputados; no ha supuesto un incentivo para que los
defraudadores se hayan acogido a la
amnistía, en la medida que no incluye
una estrategia ambiciosa e integral de
lucha contra el fraude. Una amnistía fiscal tiene costes morales respecto a los
contribuyentes y costes reputacionales respecto a todos los ciudadanos,
contribuyentes y defraudadores. A cambio, básicamente recauda pero, por sí sola
poco. El análisis económico la contempla como una medida excepcional que puede
tener sentido sólo en un contexto de endurecimiento de los controles antifraude
(Leonhard y Zeckhauser, 1987).
La amnistía es un fracaso desde
el punto de vista de los fundamentos morales, y desde el punto de vista de los resultados, también
es innecesaria, porque hay otros procedimientos decentes por los que se hubiera
recaudado muchos más, frente a los 1.191 cabe contraponer que la lucha contra
el fraude en 2011 dio como resultado 10.400 millones y en los últimos siete años 56.000 millones de
euros. Y estoy persuadido que con un conjunto de medidas integrales de lucha contra
el fraude y el gran fraude internacional los resultados pueden ser muy positivos en el futuro.
25 noviembre 2012
Las "amnistías" de Rajoy
El PP tiene una estrategia
económica: bajar un poco más el listón moral de la sociedad y esperar a ver si
hay suerte y que tire la economía
internacional. O explicado desde la óptica de la economía llevar a cabo una devaluación interna con el objetivo de ser
competitivo por abajo, bajando salarios y derechos.
Dicha estrategia se concreta
en política laboral, financiera, social,
también en la vertiente de los ingresos
públicos, a través de medidas que ponen
de manifiesto que a este Gobierno no le guía ni los principios, ni unos mínimos fundamentos morales.
1. La amnistía fiscal prevé que los contribuyentes del IRPF, del
Impuesto sobre sociedades o de No residentes que quieran voluntariamente
regularizar su situación tributaria podrán hacerlo a través de una declaración
tributaria especial y mediante el posterior ingreso de la cuantía resultante de
aplicar al importe de la renta o valor del bien no declarados que se pretende
regularizar el porcentaje del 10%, perdonando el fisco los tipos de gravamen
correspondiente así como la sanción y
los interés de demora, con un agravante,
no se mira la procedencia de las rentas declaradas. Con mayor
ignominia el Gobierno está desarrollando
una campaña por tierra, mar y aire para que sea un éxito la amnistía.
2. La amnistía en la repatriación de
dividendos de paraísos fiscales a cambio de un gravamen del 8%, perdonando los impuestos y multas correspondientes, y
justificando la existencia de los paraísos y no combatiéndolos.
3. Hemos descubierto una tercera amnistía en
el Catastro en el periodo 2013 y 2016, a partir de las enmiendas que el PP ha
presentado a la ley de medidas tributarias en tramitación en las Cortes; por el
que se perdona una multa que podría ser de hasta 6.000 por unidad catastral
frente a una tasa que se crea de 60 euros.
4. Un nuevo proceso de actualización de
balances con un gravamen del 5%, dejando de ingresar recursos en las arcas
públicas, pero además en el contexto en el que estamos, sólo se acogerán las
empresas que vayan a liquidarse o a realizar fuertes desinversiones en
inmovilizado, con el objetivo de disminuir sus potenciales plusvalías.
5. En la Ley de medidas tributarias se
pretenden modificar varios impuestos para considerar deducibles las pérdidas en
el juego. Otra vía para blanquear dinero. Con esta medida Fabra, ex Presidente
de la Diputación de Castellón, no
tendría que haber comprado billetes de lotería.
6. Se pretende establecer beneficios
fiscales en el IBI y en IAE otorgando bonificaciones del 95% para empresas como
“Eurovegas”, evocando claramente una modificación “ad hoc”. Una empresa que,
como es conocido, pudiera estar obteniendo
fondos de dudosa procedencia.
Montoro el rey de las
amnistías, cuando tiene un problema crea una amnistía.
24 noviembre 2012
Una campaña indecente del gobierno para que triunfe la amnistía fiscal
Quedan pocos días para que
concluya el plazo que el Gobierno les dio a los defraudadores a Hacienda para
regularizar su situación, en una de las medidas más vergonzosas de cuantas ha
adoptado este gobierno. Ignominia sobre ignominia, el Gobierno ha insinuado a
quienes defraudaron que ese perdón tiene todos los parabienes legales,
ocultando que el recurso que interpuso el PSOE ante el Tribunal Constitucional
ha sido admitido a trámite. Yo estoy seguro de que la sentencia del tribunal
cuando llegue acabará con esta amnistía. Eso es algo que todos deben saber: los
buenos ciudadanos que han cumplido con sus obligaciones, y quienes defraudaron
y creyeron que podían eludir sus responsabilidades.
La amnistía fiscal presenta
no solo un problema de injusticia en cuanto que a los defraudadores se les
perdona los impuestos, sino que además demuestra que la política impositiva del
Gobierno carece de principios, porque el Gobierno puede amnistiar actividades ilegales
y repugnantes. Es decir, el Gobierno mira para otro lado sobre el origen de las
rentas que se van amnistiar. En definitiva, la política impositiva del gobierno
carece de fundamentos éticos y morales.
En esa dirección queremos
denunciar la campaña indecente que está realizando el Gobierno por tierra, mar
y aire para que la amnistía sea un éxito, toda vez que con los datos de
recaudación del Agencia Tributaria en los primeros meses ha sido un fracaso,
ocultando que existe un recurso al Tribunal Constitucional del PSOE que podría
declarar inconstitucional lo declarado.
Es lamentable y muy triste
para la ética y la moral comprobar el “road show”, que por toda España, están
llevando a cabo los altos cargos del Ministerio de Hacienda, comenzando por el
Secretario de Estado de Hacienda, garantizando a empresarios, bufetes de
abogados, agentes económicos en general, que se han modificado las leyes para
que no se investigue ni la responsabilidad penal ni la relacionada con la
hacienda pública, así como, ocultando el
recurso al Constitucional del PSOE.
19 noviembre 2012
De la amnistía fiscal al "papeles para todos" (los especuladores)
Hay un
debate político y filosófico eterno entre los que creen que las acciones
humanas deben ser juzgadas por sus efectos y los que creen que lo importante es
la intención. El PP ha dejado obsoleto ese dilema con una batería de medidas
que son tan inútiles como inmorales. La amnistía fiscal era hasta hora la
referencia en esa nueva categoría, porque al problema ético que puede suponer
el perdonar los impuestos sin preguntar el origen de esas rentas, se une que la medida no
está sirviendo para nada, puesto que apenas ha atraído a 50 de los 2.500
millones de euros que esperaban lavar. Lógico, porque al final ética y estética
no están tan lejos, y una amnistía sólo tiene sentido si va acompañada de
medidas coercitivas contundentes que modifican el ámbito legal de forma tal que
por un lado pueden justificar disposiciones transitorias y, de otro, suponen un
verdadero incentivo para acogerse a una medida que de otra forma carece de
sentido.
Como el
equipo económico del PP hace tiempo que compite entre sí en muchos sentidos, y
en particular en elevar el listón del desatino, el Ministerio de Economía lanza
ahora la idea de regalar un permiso de residencia con cualquier adquisición de
viviendas con valor superior a 160.000 euros. Está claro que España como país
necesita vender activos como forma de reducir el fuerte endeudamiento exterior,
y la mejor forma es con los activos inmobiliarios, que suponen lo que yo
llamaba hace dos años “el otro lado de la deuda”. Ahora bien, aparte de la
intención última de la medida, deberíamos dedicarle dos minutos a la forma y al
fondo de la propuesta. En cuanto a la forma, es indecente que quienes hace 8
años les negaban derechos a los trabajadores que ya estaban en España trabajando
y una empresa quería contratarlos, ahora quieran darle esos mismos derechos a
extranjeros que no están en España y no lo necesitan más que para algún tipo de
oscura intención. Los mismos que han restringido la Seguridad Social a las
personas que conviven entre nosotros se la ofrecen a cualquier persona del
mundo con capacidad para comprar una casa, o que esté interesado en la
protección legal que le brinde la residencia española.
Si nos
tapamos la nariz y miramos la eficacia previsible de la medida, observamos que
parece ser similar a la de la amnistía. Los ciudadanos comunitarios que quieran
comprar una vivienda no necesitan el permiso de residencia; los
extracomunitarios que quieran disfrutar de vacaciones en España y dispongan de
evidentes medios económicos para ello, tampoco, puesto que ya obtienen sin
problemas el visado de turista. Quizá se podría relajar en algún caso la
normativa que se aplica para dichos visados, ahora que la presión migratoria es
menor, pero el permiso de residencia a cambio de una adquisición suena a que
por cada caso que realmente cumpla con el objetivo habrá muchos con los
perfiles más variados.
Debemos
esperar a ver cómo se concreta esta última ocurrencia. Que se haya difundido el
mismo día en que hemos conocido que por primera vez los beneficios han superado
a los salarios en España no parece trivial., sino la consecuencia de una
política orientada al sufrimiento de la mayoría. Los creadores de un modelo
basado en la especulación no renuncian a su criatura a pesar de su evidente
fracaso; se trata, tan sólo para ellos, de bajar un poco más el listón moral de
la sociedad y esperar a ver si hay suerte. Me temo que no la vamos a tener,
tanto si la medida funciona como si no.
07 noviembre 2012
Una fiscalidad para salir de la crisis
Artículo publicado el 7 de noviembre de 2012 en El País
En
el otoño de 2012 y en la periferia europea nos encontramos con una situación
verdaderamente complicada. Resumiendo, la crisis económica ha disparado los
déficit públicos y esos déficit han encarecido la financiación, pública y
privada, lo que agrava crisis y déficit; todo ello (parece que) hace
inevitables duras políticas de ajuste que profundizan en la crisis económica,
la transforman en social, y no terminan de solucionar nada.
Si
los recortes de gasto no consiguen tapar el agujero de las cuentas públicas y
sin taparlo no avanzamos, no queda más remedio que mirar el lado de los
ingresos. Como no se van a recuperar solos en medio de este círculo vicioso,
hay dos propuestas sobre la mesa: elevar la fiscalidad (los tipos de algunas
figuras existentes o crear nuevos impuestos) o mejorar la lucha contra el
fraude. En el caso del incremento de la presión fiscal “nominal” la disyuntiva
es parecida en todos los países: en un aumento progresivo, que se centre en los
agentes de mayor poder adquisitivo, la capacidad de recaudación puede verse
afectada por el efecto de la propia crisis (hay menos beneficios o rentas altas
que gravar) y además, si no hay coordinación internacional, puede jugar el
efecto “salida” de capitales, pero un aumento de la presión a la clase media
sólo profundiza en la propia crisis. En el caso de la lucha contra el fraude
fiscal ocurre algo parecido: o nos centramos en el pequeño fraude local o la
presión a las grandes empresas, más allá de algún caso sonado, termina por no
beneficiar ni a la recaudación ni a la propia actividad económica dada la
reacción de las empresas. Somos partidarios de un mejor reparto de los costes
de la crisis a través de una fiscalidad más progresiva y de una lucha contra el
fraude más efectiva, pero somos conscientes de los problemas de ambos esfuerzos,
al menos a corto plazo.
El
panorama dibujado ofrece, además, otra alternativa clara a las políticas
seguidas hasta ahora con nulos resultados. Es la movilidad internacional de los
grandes patrimonios y la artificiosa movilidad de los beneficios de las grandes
empresas, abusando de los precios de
transferencia, la que erosiona la capacidad fiscal de los países. Un resultado
adicional de la movilidad es el mayor incentivo a la competencia fiscal entre
gobiernos, lo que de nuevo en equilibrio reduce ingresos, aumenta la
desigualdad y profundiza en los determinantes últimos de la crisis que
padecemos. Porque el resultado de esa competencia fiscal es que países muy
pequeños, que no temen represalias comerciales y no tienen servicios públicos
que mantener pueden llevar sus tipos impositivos al cero, en lo que se conoce
como paraísos fiscales, pero que más bien son la causa de los infiernos
sociales que amenazan al mundo desarrollado.
El
resultado de la competencia fiscal será todo lo indeseable que se quiera, pero
no deja de ser un equilibrio; es decir, cuanto más nos esforcemos algunos en
coordinar políticas “justas”, mayor será el incentivo de otros a desviarse y
atraer con rebajas grandes “clientes”. No cabe el consenso en este tema, de la
misma forma que no cabe relativizar su importancia (puede ampliarse la
información sobre el tamaño de este agujero negro que amenaza a la economía
mundial en muchas fuentes, como por ejemplo taxjustice.net). La cuestión, por
tanto es qué hacer. Y la respuesta tiene que ser: todo lo posible y ya. Esto
implica al menos tres tipos de actuaciones.
En
primer lugar, mejorar el marco legal nacional para dotarnos de mecanismos para
perseguir los artificios contables que trasladan riqueza, renta y beneficios
fuera del país sin el necesario cumplimiento de las obligaciones fiscales. No
puede ser que empresas multinacionales maquillen sus cuentas para que todo el
beneficio que realmente obtienen aquí tribute en otro país. Así mismo, la
administración española debe analizar,
para su aplicación, la normativa americana FATCA que entra en vigor en un par
de meses, por la que cualquier entidad financiera del mundo tiene la obligación
de informar, al fisco de EE.UU, sobre los movimientos de cuentas de ciudadanos
americanos, o le retendrán un 30% de todos los pagos que reciban de fuente americana.
En segundo lugar, mejorar los mecanismos
de coordinación con otros países de la Unión Europea y de la OCDE porque
cuántos más nos pongamos de acuerdo, más capacidad de luchar contra esta lacra
tendremos. No basta con firmar convenios
incluso con paraísos fiscales y presumir de ello, como hace el Gobierno, o
amenazar con que se acaba el secreto bancario, lo importante es que remitan de
manera automática información para investigar el fraude sofisticado y eso no
ocurre ahora; sin una actitud activa del Gobierno pasará mucho tiempo hasta que
esa información llegue a la Hacienda española, porque dichos países firman
convenios para que no los señalen con el dedo, pero otra cosa es la
colaboración sincera. Por último,
siempre hay lugar para acciones que tengan un papel ejemplarizante para al
conjunto de la población. España está pendiente de aceptar (o no) la solicitud
de extradición a Suiza de un empleado de banca (el caso Falciani) que posee
información sobre muchos miles de clientes. De esa información varios países (entre
ellos, España) ya han obtenido varios miles de millones de euros en multas y
regularizaciones fiscales (Grecia en un futuro inmediato, gracias a la
colaboración del periodista Kostas Vaxevanis). El secreto bancario no existe en
España, con lo que su violación no está tipificada como delito. Más allá de la
motivación de Falciani, su caso es revelador de la cuantía de las cifras que
rodean este mundo; y, por supuesto, la decisión que tome el Gobierno de Rajoy
revelará, tanto o más que muchas otras decisiones que está tomando, que claro
que hay alternativas, y que gobernar es elegir.
La armonización
fiscal internacional y la lucha
contra los paraísos fiscales son temas
cruciales en las sociedades del siglo XXI, por razones éticas, de defensa del
Estado de derecho, por razones sociales, pero también para salir de la crisis económica. En esa
dirección, hemos propuesto la creación de una comisión en el Congreso de los
diputados que tenga como objetivo tratar específicamente la armonización y coordinación fiscal internacional, lucha contra el fraude fiscal y los
paraísos fiscales.
Pedro
Saura García, es Portavoz de Hacienda del Grupo Parlamentario Socialista
@pedrosaurag
@pedrosaurag
Suscribirse a:
Entradas (Atom)